De acá III

Llorar por llorar

Hoy se me han caido las lágrimas en el curro nuevo. A ver. Las cosas como son, empecemos desde antes.

Anoche tuve una pesadilla horrible. De esas en las que soñas que te despertás y estás en tu propia cama, todo es igual a cuando antes de irte a dormir e incluso ves que la lámpara de la mesa de luz, a la que le ponés esa funda roja tan bonita y práctica para noches como ésta, en las que el miedo te agarra, para que te suelte. Pero en la pesadilla no te podés mover, te estás ahogando, tenés tapada la boca y la nariz con un aire seco e inmóvil. Hasta que en algún momento del sueño, te das cuenta de que estás soñando pero no lográs despertarte y entonces empezás a desesperar porque no podés, no podés e intentás recordarle a tu cerebro que eso es un sueño, un sueño malísimo pero nada más. Hasta que he logrado despertarme a mi misma. Y la luz no estaba encendida así que me cagué mucho más. Luego creo que me he conectado pero no estoy segura de si fue así o eso fue parte del sueño.

En fin. La cosa es que he dormido fatal y luego me he ido a trabajar con la sensación de no estar despierta del todo. Y me he pasado el día con una sensación tan tensa que se me hacía insoportable.

En realidad, en el laburo no he tenido ningún problema. Sólo un poco más de tensión por un trabajo que tiene que salir la semana que viene. Una presentación. De un logo. Que me gusta. Pero me tiene un poco a maltraer. Sumado a no poder dedicarle toda mi atención.

Luego ha habido un comentario de un compañero sobre una de la aplicaciones que estaba haciendo, que era roja y magenta. Me ha dicho “ahhh, qué femenino”. Aclaremos: yo me cago de risa con los chistes machistas, me prendo en todas las jodas conmigo (al fin y al cabo, trabajo rodeada de hombres y así ha sido los últimos cinco años) pero que me digan que algo que tiene magenta (no rosa, magenta) es femenino, incluso con formas totalmente geométricas, y sólo porque yo soy mujer, es algo que no me hace gracia. Lo siento, no me arranca ni una sonrisa. Además, joder, voy vestida de marrón y negro ¿y eso me hace menos femenina? ¿si vos de rosa lo soy más? En fin, una chorrada pero me aumentó la tensión. En fin, la cosa es que lo que más me ha molestado no ha sido el comentario sino el no poder siquiera sonreir y pasar del tema. Me jode que me haya jodido.

Y como me he encontrado al final de la jornada, un poco perdida porque de pronto me ha pegado la onda de que estaba haciendo algo que no tengo idea de cómo hacer (es decir, una presentación cojonuda, que le gusta al cliente, pero también al jefe, pero también a los compañeros y que no me digan que es femenina) y la tensión ha ido aumentando y aumentando y aumentando y hacía calor y era la hora de irse y todos se van y yo sin terminar pero es que no tengo llave y tengo hambre y mas más másmásmásmás… y se me han empezado a caer las lágrimas. No en plan llanto desbordado, en plan que se me caen las muy hijas de puta y no hay razón y yo me siento una pelotuda porque parezco idiota y parece que pierdo los nervios por nada y en realidad es que estoy atragantada por la puta pesadilla y cansada y es viernes y tengo un hambre que me cruje la panza. Y odio que piensen que soy una debilucha porque no lo soy, que no, que yo lo sé. Es sólo una reacción fisiológica al nerviosismo. Alguna gente se ríe, a mi se me caen las lágrimas. Por nada.

En fin, que dos de mis compañeros, los únicos a los que no les he podido ocultar las lágrimas y uno de ellos el del comentario, me han hecho el aguante. Cómo mola mi trabajo nuevo. Y mis compañeros nuevos.

Pero joder, tengo que aprender a no llorar y a no tener miedo a los aviones. Y no sé cómo.

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