Cosas bonitas

Que vengo notando, cuando salgo del metro para venir al trabajo, que es más la gente que sostiene la puerta para el que viene detrás, que la que no lo hace. Todo un cambio en lo que va del año.

Que me gusta la gente que dice “permiso” antes de pasar, no al mismo tiempo que te empuja. Que casi que me enamoro de cualquiera que tenga mínimos modales. O huela a jabón. Eso es un poco triste. No sé.

Y que sé de una persona que va por la calle con la etiqueta de la camiseta para afuera a propósito, con la vaga esperanza de que alguien, en algún semáforo, mientras esperan para cruzar, le toque el cuello y se la acomode. Suena un poco patético pero al mismo tiempo muy optimista. Cuántas veces habré estado a punto de arreglar al que estaba parado delante. Y me contuve.

Y que no tengo nada para contar. Aunque parece que nunca se me agota la charla. Portación de pasaporte, que le dicen.

Iba a contar

dani_4anos_byn.jpg

Iba a contar en un post eterno que tengo en borradores que me robaron la cartera en el metro, que no me pasó nada, que me devolvieron (¿el caco? ¿un alma caritativa? ¿un ser superior?) la tarjeta de residencia, que era lo más complicado de resolver y que he perdido para siempre la foto que ilustra este post.

Pero bla.

Me había olvidado de poner la foto. Cabezona, la chiquita.

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