Entresemana

No tengo mucho para contar. Pero bueno. El miércoles a la noche fui a la inauguración de Home Burger de la calle San Marcos (el segundo que se abre), a la que amablemente, me invitó Edgar González.

Estuvo bueno porque he querido probar esas hamburguesas desde hace tiempo, pero el Home Burger que está en la calle Espiritu Santo, en Malasaña, casi siempre está a reventar. Por lo visto, hay que reservar y en un principio pensaba “¡alucinante! reservar para comer hamburguesas”. Pero claro, no contaba con que se trata de unas hamburguesas que por lo visto están hechas con la mejor carne de Ávila, que están muy bien condimentadas y que bueno, están buenísimas (inciso: argentinos del mundo, avivaros. Carne buena hay en muchas partes, y en España, entre la del norte – Galicia, por ejemplo – y la de Ávila, podemos sobrevivir en este país sin morir de síndrome de abstinencia. Probablemente lo más difícil de conseguir es el osobuco, pero si lo encargás – como todos los cortes argentinos – te los preparan sin problemas. Lo sé porque esta mañana anduve buscándolo y no lo conseguí).

En fin, que el sitio estaba a reventar así que nos sentaron en una mesa ya ocupada y ¡oh sorpresa!, resultó lo mejor de la noche. Estuvimos charlando con Fernando Alonso (fotógrafo) y Sandra Espinosa (estilista), dos personas super agradables que a esta altura de la noche ya habían compartido mesa con otras personas pero por lo visto nosotros les caímos mejor, jaja

La cosa es que a veces me sorprendo a mi misma. Es decir, nunca voy a este tipo de cosas porque suele darme mucha vergüenza como tímida que soy, y luego no paro de hablar hasta por los codos (eso TIENE que ser portación de pasaporte… argentino, claro). También suele darme pereza porque pienso “uf, ir sola, y con quién hablo, y qué se hace en estos casos y joer, será toda gente guay” y después resulta… ¡que la gente es normal y encantadora! Este tipo de cosas no hace más que recordarme que soy una pelotuda y por vergonzosa me pierdo de mil cosas que tendría que hacer.

En fin, que me lo pasé super bien (a pesar de tener que esperar algo más de una hora para sentarnos) y menos mal que fui. Carajo. Y lo anoto acá porque así me acuerdo de que tengo que decir SI más seguido que NO.

Lately

No paro de hablar pelotudeces.

Misterios de la (mi) mente o basta de peluquerías

Ayer salgo de la oficina y voy caminando por Velazquez (si, trabajo en un barrio muy bian) y en una de las esquinas, miro distraídamente a un señor que estaba por cruzar por donde no correspondía y pienso: “¡Uy! ¡Kitín Muñoz!”, pensamiento instantáneamente seguido por otro pensamiento que era más o menos así: “¿Kitín Muñoz? ¿Y ese nombre? ¿Quién es Kitín Muñoz? Sin duda es ese señor de ahí pero cómo es que yo sé que se llama así y de donde me viene esta información es un misterio insondable de mi mente”, seguido de otro aún peor: “debería vaciar la papelera”.

Por-di-os.

Evidentemente, cuando tuve un google a mano, lo primero que hice fue buscar quién era, y he llegado a la conclusión de que el trío peluquería/tintes-químicos/revistas-del-corazón, no sólo es irresistible sino también muy poco saludable. En fin, que el Kitín este es marido de no se qué princesa que se hizo la peor rinoplastía que he visto en mi vida, y no sé por qué mi cerebro no es capaz de recordar mi propio número de móvil pero si el nombre de una persona que me chupa no uno sino tres huevos y que, un poco más y lo saludo (porque vamos, no dije “¡Uy! ¡Kitín Muñoz!” en alto porque soy una persona muy discreta y además iba masticando mi zanahoria que si no…), por la sensación esa de familiaridad que te agarra cuando te acordás del nombe de un total desconocido.

Ahora: la cosa no se termina acá. No olvidemos el cierre magistral de mi cerebro que, el muy guacho, va a su puta bola. Porque mi cabeza dijo (en plan vocecita freak): “debería vaciar la papelera”, y menos mal que no fue “la paperlera de reciclaje” porque si no, ahí ya es el colmo y encima cometo pecado mortal porque la papelera de reciclaje es de Windows y no da ni un poco traicionar así a mi mac.

O sea ¿hace falta que lo diga? bla.

Buscar

Además del blog

En el blog

Últimos comentarios

Archivos

Meta

Feeds

Las fijas