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Crecer

“La tía Inés solía decir que crecer en la vida era un asunto de traspasar límites personales…”

La mujer habitada, Gioconda Belli

Y otro libro más que ya no voy a poder dejar de leer hasta el final. Ventajas de tener vecinas con enormes bibliotecas.

Taxi Driver

Lo encontré por ahí hace mil y no sé de quién es ¿Alguien puede identificarlo?

Update: Gracias a Marxxxiana y a Rox, me entero que es de Tute, el hijo de Caloi. Qué, pero qué bien.

Taxi driver

Elecciones en Argentina

El domingo se vota en Argentina. Aunque en Argentina el voto es obligatorio, yo puedo no votar porque mi domicilio es en el exterior y el voto para los residentes en otros países es voluntario . Pero vi este video y me di cuenta de que estos pasando bastante por alto el tema. A ver si…

Mi amiga Carla

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Carla cumplió años esta semana y me pidió un regalo. A Carla es fácil regalarle cosas porque todo le gusta, todo la entusiasma y todo la hace feliz. Pero nunca pensé que prefiriera entre todas las cosas, unas fotos hechas por mi y unos collage de los que ve acá a veces. Pero eso es lo que quería. Y eso es lo que le regalé. Porque Carla, además de ser mi amiga, es del tipo de personas que saben sacar lo mejor de uno.

Por cierto, si quieren ver una verdadera obra de arte, visiten lo de (v)ireta.

Ama de casa

Sin escribir en un montón de días, evidentemente porque no tengo nada para contar. Si muy dedicada a poner en orden la casa (el blog) porque como he cambiado la decoración, claro está que ese florero no pega en esa esquina, las fotos hay que ponerlas donde se vean más y de paso aprovechar y tirar un montón de cachivaches.

Las tareas del hogar siempre vienen bien, especialmente para distraer la mente de pelotudeces, seamos claros. Todavía quedan marcos por pintar, cortinas por acortar y demases pero a mi, por un lado me tiene contenta el aspecto que ésto va tomando y por otro me mortifica la sensación de que se acaba, se acaba el proceso (porque, hombre, hay que dejarlo acabar y reposar); y yo me asomo de nuevo al abismo de no tener nada entre manos (bueno, entre manos siempre tengo algo, pero pocas veces es algo que me interese mucho) y entonces, cual Penélope virtual y digital, corto de allá para pegar acá, pruebo interminablemente las mismas cosas, arruino lo hecho y no logro recordar cómo era y así.

Va a ser que eso es la vida.

Madre hay una sola

Me encuentro en la nueva circunstancia de tener a varias amigas y a mi hermana, estrenando maternidad.

Estas mujeres, todas ellas profesionales, responsables, activas, inteligentes y lindas (si, lo tienen todo) presentan un comportamiento común: cada vez que hablan conmigo, se disculpan por realizar numerosas referencias a sus cachorros, a sí mismas en relación a sus cachorros y a todo este nuevo escenario en el que los toca jugar un papel principal.

Así que voy a aprovechar este, mi espacio personal, para hacer un llamamiento a ellas y a todas las madres primerizas del mundo: ¡dejen de pedir perdón!

Ustedes son mis amigas, mi gente. Yo las quiero y entiendo que lo que les está pasando ahora es alucinante, un cambio extremo, toda una novedad. A mi me gusta que me cuenten ésto, me hace conocerlas de una manera diferente, me hace valorar otras cosas y me hace vislumbrar la maternidad desde muchos ángulos diferentes (uno por cada una de ustedes). Y puedo ver cómo ustedes no dejan de ser las que son. Vale, ahora están más flacas (consumidas), bastante más cansadas, con otras prioridades… pero cuando no tenían un bebé incorporado a su vida, igual me contaban otras cosas durante horas, desmenuzábamos comportamientos de amados, familiares cercanos, compañeros de trabajo y la sociedad en general ¡Y antes no nos disculpábamos!

No se sientan mal, no piensen que ahora llevan una vida menos glamorosa, no piensen ni por un segundo que me hartan y que yo tengo cosas más interesantes en las que pensar. Todos nos ponemos pesados con algunos temas a veces, y eso suele ser directamente proporcional a lo mucho que nos conmociona. Si un día estoy cansada y no tengo ganas de escucharlas, se los haré saber, de la misma manera que ustedes me dirán, como ya ha pasado alguna vez: “¡cortala con el mismo rollo de siempre!”

Yo entiendo que tengan cuidado de no pasarse con las descripciones del niño, su caca, las caras que pone y las cosas nuevas que hace con los desconocidos, los de la oficina, la gente en la calle. Pero ¿entre nosotras? Para algo somos gente de confianza. Y a mi me gusta que me cuenten, sobre todo porque estamos lejos y es la única manera de vivirlo un poquito. Y además me fascina que hoy vivan ésto y todas, lo juro: todas, lo lleven tan bien.

Uno de esos días

Hoy es uno de esos días para andar tirando bombas por ahí. Bombas verbales, digo. Decir esas cosas que habitualmente uno no dice porque hay que convivir en sociedad, callarse la boca, ser modosita, educada, correcta, conservar el curro, respetar a los mayores, no herir a propósito, apoyar a los amigos, ser mejor persona.

Pero hoy es el día de soltarlas. Y sin embargo, acá estoy, intentando hacer una lista de las cosas que diría. Pero en formato lista no tienen sentido. Pierden fuerza porque así no tienen argumento. Y una queda como la pelotuda de turno.

Así que mejor callarse la boca, ser modosita y esperar hasta la próxima sesión de terapia. No vaya a ser que se exploten dentro, che.

Quite an statement

A riesgo de morir intoxicada por consumo de teflón y patatas, seguía usando mis viejas ollas superordinarias.

Sin embargo hoy he ido a Ikea y he comprado un pequeño juego de acero inoxidable que durará más de dos años.

Toda una declaración de nuevos principios.

Kokoro

Ella se maquilla como el cielo.

Cap. 9, Trenes hacia Tokio, Alberto Olmos, Ed. Lengua de Trapo

Para mi amiga L., porque sabemos que a veces no hacen falta más palabras y mejor es quedarse callado y estar.

Shortbus

Ayer fui a ver Shortbus. Hacía tiempo que no veía una película que me gustara tantotanto. Y que me hiciera llorar así. Y eso que no es una película dramática. O si, no sé. Pero creo que es esas de las que “hay que ver”.

Eso, ya saben.

La ponen en los Golem. Quién sabe por cuánto tiempo más…

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