Cerrado por duelo
Maldición…
Maldición…
A veces tengo la sensación de que estoy al límite de captar Algo. Algo que tiene que ver con la intrascendencia de las cosas. Algo que sé, pero que no termino de comprender del todo y que estoy ahí, de puntitas, asomada a ese Algo que voy a saber, que ya sé pero todavía no he aprehendido.
Por momentos, el sólo hecho de estar ahí me satisface, ya es suficiente llegar a ese punto. Por momentos me desespera, porque está tan cerca y yo de puntitas nomás. Por momentos me angustia un poco, porque me huelo que nunca voy a llegar.
Mi viejo murió un 21 de septiembre, cuando empieza la primavera en Argentina. Yo tenía casi 11. Sé que no estamos ni cerca de la fecha pero ya ves, es primavera en la otra mitad del mundo.
Quizás por él, me fascinen los hombres. Y no, no lo idolatro*. Tenía mil cosas que seguro eran un desastre, pero claro, eso nunca voy a saberlo. Pero probablemente gracias a él, hoy sea una mujer que piensa que los hombres no son el enemigo.
En ese momento, no parecía doler tanto. ¿Por qué duele más después de tanto tiempo?
* ¿Ves? En cambio a mi vieja si, si la idolatro. Y le estoy agradecida. Y la entiendo. Y es que gracias a ella hoy soy la otra parte de la mujer que soy.