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Conclusiones estúpidas XLVII

A los que no entendieron nada, les digo: no entendieron nada… giles…

Ya volví.

Conclusiones estúpidas XLVI

Pisar a fondo, marcar las ruedas en el asfalto, hacer trompo, bajarse a lo bestia, dar un portazo y sacudiendo los brazos correr pradera abajo al grito de “aaaaaahhhhh”. Yo sé lo que es “pegar un frenazo”.

Conclusiones estúpidas XLV

En esta época empiezo a florecer. Empiezo. Porque al final, los brotitos se me queman.

Conclusiones estúpidas XLIV

No tengo hambre, tengo ganas de comer. Y los alimentos no se digieren. Se sedimentan. Aia.

Conclusiones estúpidas XLIII

En una conversación online y como aclaración, por eso los paréntesis: (es difícil pero todo lo bonito y lo simple suele serlo). De mi colección de epifanías personales.

Conclusiones estúpidas XLII

Hay cosas que sólo se escriben cuando una está enamorada. Hay cosas que, a veces me temo, ya no voy a escribir nunca más. En un punto: qué alivio.

Conclusiones estúpidas XLI

Hago siempre lo que debo. Eso no quita que a menudo haga lo que no debo. Pero lo que debo, eso lo hago seguro ¿mesplico?

Conclusiones estúpidas XL

Duele un poco menos. Pero duele. Pero duele un poco menos.

Conclusiones estúpidas XXXIX

Ay. A veces me quiero tanto (tantotantotantotanto) que no entiendo como podés (?) no quererme igual. Si, a vos te digo. Tipo: ya.

Conclusiones estúpidas XXXVIII

Entendámonos de una vez: no tengo el pelo lacio. No soy de esas chicas.

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