Love’s gonna get you down
Por eso hay que bailar…
Por eso hay que bailar…
Tres señores mayores (de 70) caminan unos pasos por delante de mi, un viernes a eso de las 22 en Fuencarral. Cuando estoy lo suficientemente cerca, ya no sólo para olerlos (van perfumadísimos y bien planchados) alcanzo a oir que uno le dice a los otros dos: “Pero donde haya chicas de cierto nivel”.
No sé a dónde iban, igual a un puticlub, igual a un salón de baile. Pero sonreir, tuve qué.
Al viejo blog en blogia, me llega un comentario (cada tanto, como fantasmas en un pueblo perdido, aparecen por ahí).
Éste dice:
Fecha: 2007.11.05 16:24:36
En el artículo titulado: ‘Por fin, mi nombre en letras de molde’ (20/08/2004 00:01)
Enlace directo: http://dosdedos.blogia.com/2004/082002-por-fin-mi-nombre-en-letras-de-molde.php
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Autor: xxx* (xxxxxx[at]hotmail.com* encotrarlo)
Comentario: hola porfis acepteme
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¿Cómo voy a decirle que no?
(*) Se han cambiado nombres y correo electrónico. Lo de “encontralo” corresponde al campo “enlace” del formulario de blogia. Encima, un desafío.
Así se llama el blog de mi amiga Kiri. Que todavía sigue preguntándose cosas con una sana curiosidad por la vida y con un humor muy suyo. Y hoy escribió un post precioso sobre los símbolos y me gusta que se haya animado a publicar y que sea tan constante.
“No es que lleguemos tarde a los sitios sino que nos rebelamos ante el sistema dictatorial del tiempo medido”.
Lo dice el inventor del reloj “para llegar tarde”.
Pero lo mejor de esta noticia que hoy me hizo sonreir no es eso, sino el nombre de los dos modelos que están a la venta. “Momento oportuno”, con esfera negra, y “Tiempo Ausente”, con la esfera blanca. Porque el inventor, más que estomatólogo (o dentista, en el diario no se ponen de acuerdo) es un poeta.
Dos señoras de Alcorcón quieren presentarse al concurso Miss Alcorcón y no las dejan. Con ese humor que demuestran, yo las votaría.
Gente linda y con onda hay en todas partes.
Murió Fontanarrosa, uno de mis favoritos.
Y agrego el texto que leí esta mañana en lo de Hernán Casciari:
En Argentina no idolatramos por mayoría absoluta. No existe personaje adorado por muchos que no soporte un contrapeso importante de descrédito. Maradona, el Che, Eva Perón, Charly, Borges, Monzón, incluso Fangio. Cuando alguien los nombra con amor, siempre hay otro que salta con un pero, con una chismografía, con una bajeza. Nuestros ídolos suelen ir a ballotage; ganan nuestro corazón o lo pierden, pero siempre en segunda vuelta.Hasta anoche.
Ayer, por fin, se nos ha muerto alguien por unanimidad.
Negro: feliz día del amigo…
Escalofrío y los pelos de punta. Después de la ola de frío que cubrió de nieve mi casa de Argentina, la Cañada, uno de los paseos más tradicionales de mi otra ciudad, Córdoba, se llena de delfines.
Lo mejor es escuchar los comentarios de la gente con ese acento tan característico.
Espero que mi familia los haya disfrutado.
¿Qué más da cuál sea la razón para festejar?*
¿Por qué esta mañana me encuentro en mi oficina con cuatro o cinco idiotas que cuando deseo feliz día a mis compañeras, retrucan “ahhh, ahhh, ¿por qué hay que festejar? ¿y el día del hombre trabajador? ¿y blablabla?”.
Digo yo, ¿no es más divertido, más amable, más alegre decir “¡Feliz día!”, que cuando uno desea felicidad, ésta se vuelve multiplicada?
¿Hace falta cuestionarse siempre las razones de éste festejo? ¿No es más inteligente desear algo bonito, alegrarle a una mujer el día con una flor inesperada? ¿Aprovechar la excusa para besar y abrazar a esas mujeres que tenés cerca?
Cuando yo cumplo años, lo mejor es pasarlo con familia y amigos. Cuando celebro un logro propio, el festejo no sería lo mismo si no estuviera en compañía de los que quiero. Si hoy es el día de la mujer, prefiero festejar con mis mujeres y mis hombres. Disfrutar que nos toca este sexo y celebrar que hay del otro.
Y decir ¡Feliz día! hoy a las mujeres, mañana a los hombres, pasado a los niños, después a la secretaria, luego al panadero, a los libres, a los estudiantes, a la primavera, a las enfermeras y así una lista interminable de felices días, a ver si se nos pegan y se nos contagian. Así que eso: ¡Feliz día!
* Y si hay una buena razón para festejar. Hay que festejar lo mucho que hemos conseguido y que estamos en camino de conseguir más y con suerte y trabajo y colaboración ese más será más para todos. Como en el post anterior: Feliz día del Yin. Y que jamás le falte el Yang.