Cosas bonitas
Que vengo notando, cuando salgo del metro para venir al trabajo, que es más la gente que sostiene la puerta para el que viene detrás, que la que no lo hace. Todo un cambio en lo que va del año.
Que me gusta la gente que dice “permiso” antes de pasar, no al mismo tiempo que te empuja. Que casi que me enamoro de cualquiera que tenga mínimos modales. O huela a jabón. Eso es un poco triste. No sé.
Y que sé de una persona que va por la calle con la etiqueta de la camiseta para afuera a propósito, con la vaga esperanza de que alguien, en algún semáforo, mientras esperan para cruzar, le toque el cuello y se la acomode. Suena un poco patético pero al mismo tiempo muy optimista. Cuántas veces habré estado a punto de arreglar al que estaba parado delante. Y me contuve.
Y que no tengo nada para contar. Aunque parece que nunca se me agota la charla. Portación de pasaporte, que le dicen.
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Yo soy capaz de enamorarme de una señorita si al agradecer (por lo que sea, que la haya ayudado a levantar una carpeta caída, por ejemplo) dice Gracias mirando a los ojos.
beso
A
No sé qué me ha dado más buen rollo,
si la entrada o el comentario de Ajenjo.
Lo que sí que vengo notando,
es que es entrar aquí
y marchar re-pesando en modo sonrisa.
Gracias y tal y cual. ^___`
El otro día le sostuve la puerta a una nueva compañera de trabajo. Me miró y me dijo que eso de sostener las puertas a las mujeres estaba anticuado (por no decir machista). Debería haberle dicho que se la sostengo a cualquiera que en ese momento coincida bajo el umbral, pero no a un cualquiera cualquiera, sino a aquel para el que me apetece acompasar antes la marcha y estar así en el lugar justo para asir primero el pomo. Pero callé avergonzado. A partir de ahora será para mí una cualquiera cualquiera, no sólo cualquiera.
Ajenjo: Cualquier persona que dice “gracias” con tan poco le arregla el día a cualquier ¿no?
burma: ¿Y viste como a veces las cosas bonitas son tristes también pero no dejan de ser bonitas?
Amkiel: Una cualquieruda. A mi también me gusta sostener las puertas y dejar pasar, sin importar el sexo ni la preferencia sexual de la persona que me acompaña (vamos, sin importar otra cosa que que sea persona –o animal, o bueno, que se mueva y que quiera entrar). Yo digo que tenemos que reivindicar nuestro derecho a ser galantes, a cocinar para gustar, a ponernos nuestras mejores galas, a decir gracias y por favor, a sostener puertar y dar asientos. Que carajo ¿no?
Y claro: nunca perder la elegancia.
gracias.
Genial blog, llevo un rato leyendo y me resulta muy interesante. Tan sólo me queda decirte que te invito a que visites mi blog y me dejes algún comentario sincero y si quieres lo votas en la categoría de ficción.
Ahhh veo que la falta de caballerosidad en España no es un problema de los pueblos, sino que en las grandes ciudades tambien pasa…
Y la falta de jabón tambien! jaja
PD: Llegué por un comentario que hiciste sobre los premios de una “famosa” blogger argenta, totalmente de acuerdo con tus palabras y resulta que tambien estoy de acuerdo con todo lo que estoy leyendo aca
Pol: Ante todo
Nadie: de NADA
Fredy: Gracias, me pasaré
Negra: ¿Un comentario sobre una bloggera famosa? ¡No me acuerdo! Tirame más datos. Y gracias por pasar