Conclusiones estúpidas XXIX
Si querer es poder, andate a la mierda.
Si querer es poder, andate a la mierda.
En fin. Que después de tres semanas tengo agua caliente.
Debo decir, a meros fines informativos y a futuro, recordatorios, que vivir sin agua caliente en esta época del año tampoco es una catástrofe ¿Una incomodidad? Si ¿Un embole? Y… másomenos. Pero ni un sólo día fui a ducharme a casas amigas y eso que me bañé religiosamente (¿y esa expresión?) todas las santas noches. A veces con agua fría, a veces con la ollita recién calentada, como en la casa de la abuela, siglo atrás.
Lo que a mi me parece realmente alucinante es cómo una cosa tan simple como un calentador roto pueda demorarse tanto en ser arreglado, sobre todo teniendo en cuenta la colaboración constante de mi casero (un verdadero santo) y la cantidad de fontaneros disponibles en el universo. En fin, que el fontanero argentino puso mal el calentador (y eso que había dicho cuando vió el viejo “¡ésto está mal puesto!”), desapareció del mapa (del mapa de España, pero voy a decir en su descargo que tuvo un problema personal y un viaje repentino a Argentina) o sea que lo que se hubiera resuelto en una semana terminó convirtiéndose en la saga más aburrida, lenta y ridícula que recuerdo en mi vida.
Finalmente el lunes, mi casero consiguió un fontanero que aceptó acercarse hasta mi casa a ver qué pasaba, porque agarrate, ningún fontanero se va a rebajar a mirar el trabajo del otro, sino que ellos sólo van, cambian el calentador y chaupichu. Bueno, éste señor, que tenía que llamarme al móvil para concertar su visita, me llamó a las 17:30 del lunes (horario de oficina) si, pero desde la puerta de casa y exigiéndome que estuviera allí en menos de media hora porque si no, se piraba. Decí que trabajo cerca y con los años tengo ciertas flexibilidades.
Entró a casa, miró el calentador y dijo que él venía a regularlo solamente por la módica suma de 30€, aclarando que regularlo implicaba girar la perilla del termostato, cosa que, señores, YO SÉ HACER… ¡30€, te podés creer!
Cuando llegué pidió escalera que mi futura vecina había tenido a bien dejarme a préstamo. Me cago a pedos porque la escalera no era lo suficientemente alta, me cagó a pedos por no tener varias guías telefónicas para sumar altura (¡hombre, vivo en 18 metros cuadrados, si tengo guías no entro en casa!), me cagó a pedos porque no quería ir a buscar su escalera que era muy lejos (finalmente fue y volvío en 10 minutos), me cagó a pedos porque le sugerí que concertáramos cita para otro día, me cagó a pedos porque llamé al dueño del piso para consultar una chapuza que pretendía hacer, me cagó a pedos por mi cara bonita y entonces yo ya me largaba a llorar, porque joder, cómo le contestás al tipo que TE TIENE QUE RESOLVER EL TEMA porque a esta altura y aunque vos digas “no pasa nada”, “peores cosas pasan en el mundo” y “etc. etc.”, querés que haya agua caliente no tanto por el placer de ducharte sino por sacarte de en medio el tema que después de tresmalditassemanas se vuelve hartante, aburrido, tu vida gira alrededor del puto fontanero, las inundaciones improvisadas, la olla maldita que casi se te cae y te escalda y la cosa es que no podés contestar porque el fontanero tiene el poder, el fontanero usa el poder contra vos y el maldito fontanero sabe que no hay límites, que sos su esclavo y que es tu salvador.
En fin. Arregló el agua caliente y se fue con una sonrisa y la frase magistral de “un placer hacer un trabajo para gente tan maja como usted”. Será porque me porté como un corderito, malditohijodeputaquesitecruzoenlacalleterevientopstmmmschskmuj.
Mirá, me voy a hacer fontanera para infiltrarme en el gremio y sevanaenterar.
Hoy tengo una presentación a mediodía y me he vestido para triunfar (?). Es decir, me he puesto un vestido-negro-moderno-que-guay-y-excelente-diseñadora-que-soy-mujer. Cuando me ve el administrador (mayor, sexista y racista, no sabemos si de coña o de verdad aunque sospechamos la respuesta) me dice: “Qué guapa estás cuando te vistes de mujer y no toda así zarrapastrosa”.
Tacto, lo que se dice tacto, pues no.
Imaginate mi cara.
Cola en un banco inglés para sacar los ahorros por la crisis hipotecaria. Y nos quieren comparar.
Sin escribir en un montón de días, evidentemente porque no tengo nada para contar. Si muy dedicada a poner en orden la casa (el blog) porque como he cambiado la decoración, claro está que ese florero no pega en esa esquina, las fotos hay que ponerlas donde se vean más y de paso aprovechar y tirar un montón de cachivaches.
Las tareas del hogar siempre vienen bien, especialmente para distraer la mente de pelotudeces, seamos claros. Todavía quedan marcos por pintar, cortinas por acortar y demases pero a mi, por un lado me tiene contenta el aspecto que ésto va tomando y por otro me mortifica la sensación de que se acaba, se acaba el proceso (porque, hombre, hay que dejarlo acabar y reposar); y yo me asomo de nuevo al abismo de no tener nada entre manos (bueno, entre manos siempre tengo algo, pero pocas veces es algo que me interese mucho) y entonces, cual Penélope virtual y digital, corto de allá para pegar acá, pruebo interminablemente las mismas cosas, arruino lo hecho y no logro recordar cómo era y así.
Va a ser que eso es la vida.
Si, yo soy un sol,
redondo y completo
(a veces quemo).
21 de Marzo de 2006
tic, tac, tic, tac, tic
tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
tic, tac, tic, tac, shhh…
12 de Marzo de 2006
Mío corazón,
pajarito helado
para no poder.
3 de Marzo de 2006
Yo soy, yo siento.
Yo necesito: yo doy.
Yo quiero… yo… yo…
25 de Enero de 2006
La premura de saber
si es ahora
que digo que si.
10 de Enero de 2006