Ama de casa
Sin escribir en un montón de días, evidentemente porque no tengo nada para contar. Si muy dedicada a poner en orden la casa (el blog) porque como he cambiado la decoración, claro está que ese florero no pega en esa esquina, las fotos hay que ponerlas donde se vean más y de paso aprovechar y tirar un montón de cachivaches.
Las tareas del hogar siempre vienen bien, especialmente para distraer la mente de pelotudeces, seamos claros. Todavía quedan marcos por pintar, cortinas por acortar y demases pero a mi, por un lado me tiene contenta el aspecto que ésto va tomando y por otro me mortifica la sensación de que se acaba, se acaba el proceso (porque, hombre, hay que dejarlo acabar y reposar); y yo me asomo de nuevo al abismo de no tener nada entre manos (bueno, entre manos siempre tengo algo, pero pocas veces es algo que me interese mucho) y entonces, cual Penélope virtual y digital, corto de allá para pegar acá, pruebo interminablemente las mismas cosas, arruino lo hecho y no logro recordar cómo era y así.
Va a ser que eso es la vida.








Sí, esa es la vida. Cortar, deshacer, borrar, editar y también pegar, publicar, grabar…
Felicitaciones por la nueva casa, es un deleite siempre leerte, me haces aparecer una sonrisa, de esas bonitas y con la que te quedas encantado
Eso y todo lo contrario.
La vida es todo. O puede serlo.
O tal vez no sea nada concreto pero nuestra cabeza se empeña en buscarle un sentido. Después de todo… eso nos sirve pasamos el rato (y la vida).
Joer… perdón.
F.: Gracias, F. Usté es mi cheerleadernamberguan
nadie: me aburrí