Madre hay una sola
Me encuentro en la nueva circunstancia de tener a varias amigas y a mi hermana, estrenando maternidad.
Estas mujeres, todas ellas profesionales, responsables, activas, inteligentes y lindas (si, lo tienen todo) presentan un comportamiento común: cada vez que hablan conmigo, se disculpan por realizar numerosas referencias a sus cachorros, a sí mismas en relación a sus cachorros y a todo este nuevo escenario en el que los toca jugar un papel principal.
Así que voy a aprovechar este, mi espacio personal, para hacer un llamamiento a ellas y a todas las madres primerizas del mundo: ¡dejen de pedir perdón!
Ustedes son mis amigas, mi gente. Yo las quiero y entiendo que lo que les está pasando ahora es alucinante, un cambio extremo, toda una novedad. A mi me gusta que me cuenten ésto, me hace conocerlas de una manera diferente, me hace valorar otras cosas y me hace vislumbrar la maternidad desde muchos ángulos diferentes (uno por cada una de ustedes). Y puedo ver cómo ustedes no dejan de ser las que son. Vale, ahora están más flacas (consumidas), bastante más cansadas, con otras prioridades… pero cuando no tenían un bebé incorporado a su vida, igual me contaban otras cosas durante horas, desmenuzábamos comportamientos de amados, familiares cercanos, compañeros de trabajo y la sociedad en general ¡Y antes no nos disculpábamos!
No se sientan mal, no piensen que ahora llevan una vida menos glamorosa, no piensen ni por un segundo que me hartan y que yo tengo cosas más interesantes en las que pensar. Todos nos ponemos pesados con algunos temas a veces, y eso suele ser directamente proporcional a lo mucho que nos conmociona. Si un día estoy cansada y no tengo ganas de escucharlas, se los haré saber, de la misma manera que ustedes me dirán, como ya ha pasado alguna vez: “¡cortala con el mismo rollo de siempre!”
Yo entiendo que tengan cuidado de no pasarse con las descripciones del niño, su caca, las caras que pone y las cosas nuevas que hace con los desconocidos, los de la oficina, la gente en la calle. Pero ¿entre nosotras? Para algo somos gente de confianza. Y a mi me gusta que me cuenten, sobre todo porque estamos lejos y es la única manera de vivirlo un poquito. Y además me fascina que hoy vivan ésto y todas, lo juro: todas, lo lleven tan bien.








plasplasplasplasplasplas (en pie)
ay,que emocionante, que bonito, que intenso.
(ovación-
on-ón)
¿Y los padres que?
¿Te he contado ya que mis hijos se masturban?
G.: Si, como si no tuvieran lo suficiente
Burma: jajaja, enseguida te llamo
Nadie: Es que no tengo amigos que estrenen paternidad. Pero gracias por el dato, se ve que tus hijos están creciendo muy sanos ¡felicitaciones por el trabajo hecho!
de la putamare…............