La llegada
Como estas cosas sólo me pasan a mi, el vuelo Santiago de Chile-Córdoba, que debía durar hora y media, se resolvió en hora y chirolas, así que a las 13:30 (hora argentina) me estaba bajando del avión. Vistes los que es viajar en bisnes, además de comer pasta con setas de Sergi Arola (¡champiñones de lata eran!) y haber mantenido una interesantísima charla con un empresario textil portugues al que creo que le entendí poco y nada o serán las drogas, te bajas la primera, como una lady, transpirada como un chancho con el pullover que te hizo mamá hace dos mil años pero con ese querías llegar, pero te bajás la primera.
Y claro, como no podía ser de otra manera, mi valija (maleta, todavía estoy en modo-aryentinian-spikin) salió la segunda. Y aduanda, negro, es Córdoba y yo soy blanquita, ni me miraron, tráfico de todo podría haber hecho, pero no, soy una chica muy legal), así que 13:45 estaba saliendo porque te juro, lo pensé, pensé en quedarme a hacer tiempo ¿y si la familia no había llegado? ¡un bajón! pero te juro que no podía, dos minutos más y caía redonda, entre el jet-lag, los nervios y la deshidratación nerviosa.
Y salí ¿Pero qué pasó? Que yo no soy organizada al pedo, me viene de familia y EVIDENTEMENTE estaban todos ahí, madre, sisters, brother, sobrineishons con cara de ¡qué hacés! ¡te falta como una hora para salir de ahí! ¡metete adentro y volvé a salir que te teníamos preparados hasta unos cantitos y no nos diste tiempo!
Y Córdoba que me recibió de verano, qué más podía pedir. Y L. que llegó justo a tiempo para salvarnos de una travesía en remis a mi y a los sobrinos y llegamos a casa (¡mi casita!) y comimos (oh, gloria bendita) sanguchitos de miga, toneladas de sanguchitos de miga y luego el desfile de los otros amigos, mis tíos, los llamados, yo cayéndome y dándome cuenta que para mis células ya eran las 5 am y ahí si, ahí si llegué físicamente hasta la cama.
Ay, mamá, qué linda estábas, en serio.
Y sigue.








Pues te lo he dicho en mi blog, pero te lo digo aquí otra vez, que aunque te he visto un par de veces y no seas estrictamente amiga mia, he echado de menos leerte en el blog y me he alegrado de tu vuelta a casa y he leido todas tus aventuras de idas y vueltas y sobrinos guapos. Por eso, te doy este beso de bienvenida madrileña y este abrazo.
que bueno que finalmente hayas tenido el esperado encuentro con tu sobrino!
me imagino que dira, dentro de algunos anios, cuando vea las tiras que dibujas/escribis para el. Seguramente le van a encantar. Es que son geniales.
un beso grande y me alegro por vos!
Te felicito por tu blog!!
muy bueno y gracias por compartir
Nacho
Sólo digo “que bueno que viniste…” o …que volviste. Por aquí hacías falta, además quien me hubiera dado un té de…hinojo? o tomillo?
me encantaron tus resumenes
Vitore: Pues gracias, hombre. Así da gusto volver…
Uralita: ¡Gracias por pasarte! Esperar que mi sobrino tenga años para leer las tiras es una gran motivación en este momento ¡Tengo que volver a hacer más!
Nacho: ¡Gracias!
Cristina: ¡Y yo de estar de vuelta! A mi también me hicieron falta ustedes. Soy rica en amigos y no me puedo quejar ¿que no?
que pasada, que entrañable la verdad, ehnorabuena por el momento.