La ida
Ir para Argentina. Volver después de tres años y medio. Subirme no a uno sino a dos aviones hasta llegar. Correr, correr, correr, conseguir los tranquilizantes para el vuelo (legales, señores, le-ga-les). Preocupar a todo el mundo a niveles de múltiples llamadas nocturnas (ellos a mi) para ver si ya me había dado el síncope o no.
V. explicándome cómo se corta la luz y el agua de mi primera casa de soltera. F. recibiendo mi llave-para-ver-las-plantitas-y-porque-pobre-casita-se-queda-sola. H. aguantandome toda una noche de estupideces y frenetismos (doblar desdoblar armar desarmar valijas camisetas regalos recuerdos miedos y expectativas). V. llevándome con J. a las alturas de la casa de Granada para que empiece a deshacerme del vértigo y poder abrazarme como sólo ella te puede abrazar (sin pedir permiso) y contándome secretos de esos que sólo ella tiene. G. y N. charlándome, cervezas de por medio de mil cosas (incluida la peli esa “Viven”, guachos). C. haciéndose el tiempo que nunca tiene para tomarse un té en el Café Comercial conmigo. La otra C., la nueva de la ofi, que ni me conoce, trayéndome sus buhos de la suerte (los del examen de conducir) para que me acompañen. Otra C. más, mi C. hermana mayor, pendiente cada segundo, a pesar de su pérdida reciente, de mi sanidad mental. V. otra vez, hablándome pero aún peor, escuchándome hasta el cansancio, viniendo con J. hasta el último minuto a casa, a estar como sólo ellos saben. Y G., que con paciencia infinita y estrategias de yoga me llevó de la mano casi casi hasta el avión, inspirar, contar hasta tres, expirar, esperar, no desesperar y subirme y volar.
El cielo el maravilloso con 0,5 de Tranxilium y en Business, porque como soy muy organizada y muy cagona, fui la primera en llegar al aeropuerto y me hicieron un upgrade.
Queda para la memoria, el hecho, con G. de testigo, de que debo ser la única persona en el universo que no quería que la cambiaran a Business. Cabulera, miedosa y medio tonta, me dicen por ahí.








tienes suerte, dos casa, dos hogares… todo el doble y todo tan distinto e igula a la vez
*(V):* Definitivamente, no me puedo quejar