Ron Mueck
Ron Mueck, un escultor hiperrealista que estremece al jugar con las proporciones.
Ron Mueck, un escultor hiperrealista que estremece al jugar con las proporciones.
Siempre tenemos planes, objetivos, pendientes. Cosas que tenemos que hacer, listas tal vez numeradas, ordenadas o no, de cosas por terminar, tareas que sacarse de encima, ítems que tachar fervorosamente (en mi caso con rotulador verde extra gordo).
Pero hay cosas que, ya lo he asumido, yo no voy a hacer. O por lo menos no voy a poner todo de mi para hacerlas. Ir al gimnasio es una de ellas. Y hace tiempo ya que decidí que esas cosas directamente ni las anoto en mi lista. Son la que nunca serán. Entonces ¿para qué atormentarme con ellas? Sobre todo, siendo como soy, una persona de acción (porque persevero, que no es mi verdadera naturaleza sino más bien todo lo contrario).
Porque son cosas que si sigo dejando sin hacer, no sólo me queda la carga de la tarea incumplida sino la compleja tarea de encontrar excusas, argumentos, justificaciones que me desmarquen como única culpable de todo lo que no voy a hacer. Y creo, señores, que hace falta valor para pararse y decir: “mirá, nunca lo voy a hacer”.
Entonces así, con dos huevos, me hago cargo y en mi lista no figuran: ir al gimnasio, comer sano después de las fiestas, peinarme, quitarme las ojeras, terminar la licenciatura, ser madre, dejar de fumar, no huirle al compromiso.
Porque es así, señores: hay que tener cojones para eliminar esas cosas de la lista.
Ojalá pudiera hacer lo mismo con algunos de vosotros, caballeros. Porque lo que no es, no será por mucho que sigan en la lista.
Y en otro orden de cosas, mirándome atentamente el ombligo, descubro que tengo un hoyuelo justo 6 cm por debajo.

Pero está todo bien ¿eh?