La calor
Me quito los zapatos amparada por la mesa.
Me quito los zapatos pero no la cabeza, que es realmente el problema. O no.
Me quito los zapatos cuando en realidad lo que quiero es ponérmelos y partir, silbando bajito.
Me quito los zapatos porque quisiera creer que de todas formas es posible partir descalza. Pero partir sin zapatos quema las plantas de los pies, como quema las naves y la memoria, como quema los recuerdos y la identidad.
Entonces me quedo con los zapatos puestos, pero eso si: silbando bajito una de Julieta Venegas.








Son los zapatos el problema ? la cabeza ?, partir ? regresar ? volver a irse ?
Creo que hay momentos en que no hay que interrogar tanto nuestros pasos. Sólo hay que caminar. Con o sin zapatos.
Abrazo
LR: Caminar. Definitivamente.
Descalza siempre niña, para emborrachar los sentidos sin perder la noción de los pasos.. (intensos siempre; en el dolor del filo de las piedras y en el placer de la caricia de la hierba)
Muxus de buenas noches colándose por las ventanas abiertas de par en par, un poco de aliento disfrazado de madrugada y brisa.
burma: Vos sabés
Un post delicioso. Me gustó.
Pero, eso de ir descalzo… ¡Con lo sucio que está el suelo! ¡Ay! ¡No puedo!
Yo me quito el sombrero.
Como dijo nosequien: DETRÁS DEL BLOG ESTÁ LA PLAYA.
¡Aguante dosde!
¡Ay, Naides! Usté porque me conoce.