El flaco
El flaco se cría a partir de los 8 sin padre y con una madre y tres hermanas mayores que lo atormentan como corresponde al benjamín de la familia. El flaco se ve sometido a sesiones de disfraces tortuosos, peinados imposibles, sacudones por cuestiones de proporción y tamaño. Más tarde, se resigna a ser hombro de llantos interminables, comprador de emergencia de toallas higiénicas, proveedor de ibuprofeno a troche y moche y paciente confidente de tres protomujeres que se las traen. También soporta estoicamente todo tipo de mimos, deferencias y privilegios que él mucho no entiende por qué le tocan si en casa aprendió que ser hombre o ser mujer no son diferencias.
El flaco desarrolla superpoderes: paciencia infinita, entendimiento profundo para sutilezas ininteligibles, comprensión de misterios genéticos y todo ésto sin que se le mueva un pelo. El flaco desarrolla una sensibilidad a prueba de balas.
También desarrolla quizás, la percepción de que todas, todas la mujeres son madres y hermanas de alguien y como tanto nos quiere, tanto quiere a las demás y las cuida y las protege y las apoya, porque seguramente, en algún lugar haya otro hombre que las quiera tanto como él quiere a las suyas y en un afán solidario hacia esos hombres buenos que tienen madres y hermanas a las que aman, intenta estar a la altura porque secretamente él espera que su madre y hermanas encuentren a otros hombre solidarios como él.
El flaco, contra todo pronóstico, no se vuelve un blando. Se vuelve un hombre y ésto casi que sólo por mérito propio (aunque a esta hermana le gustaría creer que algo tenemos que ver en todo eso). Se vuelve un hombre al que vale la pena conocer, respetar y amar. Se vuelve un hombre que crece, que nunca deja de crecer, que alcanza alturas inimaginables, que crece hasta ser hermano mayor de todas sus hermanas (que se lo agradecen ¿qué mujer no sueña con tener un hermano mayor como éste?). Se construye a sí mismo como el hombre que quiere ser y nunca deja de pensar en nuevas reformas.
El flaco es un cielo y aunque a veces te hable duramente, nunca te hace doler, porque tiene esa capacidad que pocas personas adquieren (¡ni siquiera con los años!) de hacerte saber que sólo te dice las cosas desde el lugar del profundo amor que te tiene y no te niega, porque es bien macho y por eso sabe que decirte que te quiere lo hace más hombre aún, y que lo dicho en voz alta se multiplica y se revuelve y se devuelve.
Que sepas flaco, que esta hermana te quiere, te ama, porque ella también es bien macho y aprende con vos que esas cosas se dicen a la cara, carajo.








Che flaco, tu hermana te adora. Pedile lo que quieras.
Yo tengo un hermano pequeño que es así como el tuyo. A pesar de mis padres.
Caramba, que joya!!
Blackant: No hace falta que se lo digas, está re avivado. Pero no se abusa ¿no te digo…?
Nuala: Ya decía yo que había algo que las dos sabemos
G.: Y si
Ejem… yo iba a decir algo, pero como tambien soy muy macho, mejor te lo digo a la cara.
Mañana, por ejemplo.
Muchas veces me has conmovido con tus escritos, eso no es novedad. Pero hoy has hecho que se me hiciera un nudo en la garganta y que lo ojos alcanzaran un nivel superior de humedad…(esas cosas no son de muy macho)
Nadie: ¡Esas son amenazas y no tontería, canejo!
Fer: Todo lo contrario, todo lo contrario. Y me alegro de que te haya producido eso. Yo se de una hermana que piensa algunas cosas parecidas de vos…
Bueno, che… ¡Más te vale que lo mandes de vuelta! porque acá lo dejamos ir con bastante resistencia. Pobre flaco, tironeado por tantos amores!
Pues monte una quedada de esas suyas y nos lo presnta…auqnue no sé si después de la publi nos va a defraudar.
Gaby: Yo lo devuelvo, ¡pero que sepas que bajo protesta!
MH: Igual me da por ahí ¿quién te dice? ¿Irás?
Ya sabes que yo nunca digo que no…
Otra cosa es que luego vaya.
[...] El sábado 7 de Octubre se cumplen 31 años de mi nacimiento, ardua tarea (la de parirme, que pesé bastante) que sobrellevó mi madre en un pueblo perdido del norte argentino, en el que la ausencia de ecógrafo o cualquier tecnología similar hizo a mis padres suponer que pronto tendrían entre sus vástagos al tan esperado (después de dos nenas) primer hijo varón, Daniel Fernando. Y aunque la cosa no les salió como esperaban, la verdad es que nunca se decepcionaron… y lo siguieron intentando hasta obtener el resultado esperado. [...]