Mea Culpa

Escuela Normal Enrique Wollmann Nº3. circa 1983. Yo tenía 8 años y estaba en tercer grado. Ese año tenía un compañero que se llamaba Guillermo Blanco y era una bestia. Guillermo era uno o dos años mayor que nosotros porque repetía curso por segunda vez. Terrible, violento y antisocial, golpeaba al resto, nos hacía el recreo imposible interrumpiendo juegos, robando la pelota, gritando y montando escándalos que para qué contarte. Era imposible soportarlo. Y ni siquiera las maestras podían con él.

Pero resulta que un día, este Guillermo, al que nadie podía controlar ni someter, hizo que mis compañeros me llamaran y me dijeran que me esperaba en el centro del patio, que quería hablar conmigo. Me acerqué a él (sin mentir, un tanto atemorizada), y él, rojo como un tomate y sin mediar palabra, sacó de su espalda una rosa blanca y medio destartalada.

Ahí estaba, el chico más terrible e insoportable del colegio, mudo y quieto, hirviendo de expectación en el medio del recreo de un colegio alborotado, con la cara ardiendo, ofreciéndome una rosa blanca, enorme y robada a mi. ¿Y yo qué hice? En un impulso justiciero, la tomé y la destrocé en su cara, sin cuidado, aplastando pétalo a pétalo, arrancándolos y dejándolos caer sobre sus zapatos marrones.

No tenés idea de cómo era el gesto en su cara. Sus ojos de 10, la boca torcida, la sorpresa congelada y derruida. Supongo que fue el primer corazón que rompí. Pero te juro que todavía hoy recuerdo perfectamente lo que sentí. Y creo que fue en ese momento en el que empecé a controlar esos impulsos, porque me di cuenta de que no quería (y aún hoy no quiero) volver a hacer sentir así a nadie. Claro, quizás igual me pasé y terminé controlando demasiado todos mis impulsos. Pero fue una sensación tan fuerte y tan agria ese poder de hacer daño al otro que sentí, que no quise sentirme así nunca más. Nunca más.

No, si lo mío debe ser karma, no te digo…

Acá, 8 opinaron

  1. Blackant, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 0:44

    Ese Blanco se lo merecía, jaja. No dramatices tanto, querida 2d2. No pidas perdón por un poder que no es tuyo sino que te lo dan para que lo uses. Ese gesto cinematagráfico o telenovelesco que tuviste probablemente le rompió el corazón pero alguno menos ostentoso hubiese tendio las mismas consecuencias. O no, que sabés? No hay otra manera. Tarde o temprano te desnudás y ahi estás lista para el cachetazo, si viene.

     
  2. dosdedos, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 1:17

    Mi querido Blackant: Juro que no dramatizo, así me sentí y no me olvido… Y me mata la vergüenza de creerme ‘quién’ :P

    Ahora, la frase final, déjeme decirle: Usted sabe. :D

     
  3. nadie, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 12:27

    Has hecho bien.
    Que se joda por cursi.

    (Hubiera sido diferente si te hubiera regalado un Biznike)

     
  4. dosdedos, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 12:43

    Nadie: ¿Quién no es cursi a los 10? (La pucha, debería recordar que ya tengo 30…) :P

     
  5. Otis B. Driftwood, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 18:44

    ¿30 sólo?

     
  6. dosdedos, el Lunes 19 de Junio 2006 a las 19:07

    Otis: Si, y te juro que me esfuerzo en multiplicarlos pero no hay caso… ¡Ya quisiera ser una cuarentona gustosa!

     
  7. Otis B. Driftwood, el Martes 20 de Junio 2006 a las 20:56

    Empieza por ser una treintañera golosa ;-) Cada cosa a su tiempo.

     
  8. Meri, el Miércoles 21 de Junio 2006 a las 18:40

    me encantó el post… lo ví todo, y me llevó (cual sesión te terapia…!)de vuelta a mi patio del colegio a buscar momentos en los que yo empecé a controlarme…

     

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