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Hombres

Me fascinan los hombres.

“Los hombres” como conjunto y algunos en particular. Supongo que me cautivan por sus diferencias. No diferencias de nosotras, “las mujeres”, si no de mi. Como grupo y como individuos, siempre he encontrado razones para alimentar mi curiosidad (y por qué no, mi extrañeza más de una vez).

A veces me dan miedo, también. Son pocos los hombres a los que he podido acercarme sin que reaccionen como si yo fuera el enemigo, que supieran que mi curiosidad no es juicio sobre ellos, sino eso, mera, pura e inocente curiosidad (y la curiosidad por el otro, para mi es probablemente, una de las formas más bonitas de halago).

Son un mundo aparte, todos juntos o separados. Y a veces están tan asustados.

Lo que me sorprende es que aún en esos momentos dolorosos, donde una relación más íntima con un hombre (por ejemplo) deja de funcionar, aún ahí no puedo dejar de lado esa sensación cálida hacia esos hombres. La sensación de que hubiera sido tanto mejor poder seguir entendiéndonos. Y no puedo odiarlos, nunca he podido. Quizás sólo me mantengo apartada, a cierta distancia, intentando curar las heridas lo más rápido posible para volver a acercarme desde otro lugar. Porque si una vez fueron tan interesantes no creo que dejen de serlo de un día para otro.

Pasa que a veces me asustan ellos a mi. Por que a veces me marcan un “hasta aquí”, un “sos mujer y estás fuera de territorio”, un “no podrías entenderlo”.

Y aunque no siempre nos entendamos, los hombres me siguen llamando poderosamente la atención. Por que a veces también son tan iguales, no a nosotras, “las mujeres”, sino a mi.

Mujeres y Linux

¿Cómo animar a las mujeres a trabajar con Linux?

Lo consejos del final son muy buenos, no sólo para animar a una mujer sino para tratar con cualquier persona que es nueva en un tema.

[Vía Es lo que hay]

Cerrando

“El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos manera de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio.

Las Ciudades Invisibles. Italo Calvino

Origami II

Un montón de diagramas y otros enlaces.

Origami II

Papirolas de animales y flores.

Origami III

Y le site des nouveaux talents de l’origami!

Doblando papeles

Resulta que hace una semana he comenzado un curso básico de Origami. Y hoy veo en Microsiervos que alguien ha abierto un blog sobre el tema.

Por un instante, pensé que era el blog de mi profe, Rosa María Sanchez, con quien en la primera clase estuve comentando la posibilidad de que abriera un blog sobre el tema, como forma sencilla de tener una página web donde exponer sus trabajos. Pero resultó que no. Así que espero más adelante poder presentarles su blog, pero mientras tanto ya se puede disfrutar de éste.

Diez palabras

¿Quién elige las palabras? ¿Quién nombra, designa, describe? ¿Dónde están las palabras que no tengo? ¿Dónde están cuando las necesito?

Las palabras ¿dicen lo que significan o lo que queremos entender? ¿Hacen falta las palabras para decir, para completar, para aclarar?

¿Cuáles son las diez palabras que estoy buscando?

A(le)lada

no entiendo nada de nada

Pregunta

“Pregunté de vuelta si todavía existía el amor. Nadie se dignó a contestar.”

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